Los principios
Un diseño alarmante conduce a peores decisiones.
Las interfaces que gritan generan presión de tiempo. Y bajo presión de tiempo introduces una frase de recuperación en la ventana equivocada. Una herramienta que utilizas unas pocas veces al año debería parecerse a un archivador, no a una cabina de mando.
La misma contención se aplica al propio objeto. Una tarjeta que llamara la atención con un logotipo, un nombre de marca y una finalidad evidente sería una tarjeta peor, por muy bien que quedara en la estantería.
Así que: una superficie negra, una línea en oro rosa, palabras sencillas. Nada que te acelere el pulso, nada que revele nada a los desconocidos.
En la práctica
Dónde se refleja la contención.
-
I
### En los textos
Sustantivos sencillos. Ni «estándar militar», ni porcentajes, ni testimonios inventados.
-
II
### En el objeto
Ninguna marca en la parte delantera, ninguna indicación impresa sobre el contenido.
-
III
### En la aplicación
Solo una cosa en pantalla cada vez, sin insignias de notificación ni presión.
-
IV
### En la venta
Sin cuenta atrás, sin escasez artificial, sin presión de tiempo. Es una tarjeta; seguirá ahí mañana.
Las herramientas discretas
se utilizan correctamente.