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Alguien tendrá que comprobarlo.

La situación

Lo difícil es saber qué hay que buscar.

En algún momento, las instituciones darán información al albacea testamentario cuando se presenten los documentos necesarios. Lo que no harán es indicarle cuentas cuya existencia desconoce.

Así, el trabajo se convierte en arqueología: abrir el correo, leer los extractos bancarios y esperar que alguna suscripción no esté vaciando silenciosamente una cuenta que nadie ha encontrado.

Una tarjeta y una breve nota convierten todo eso en una tarea para una tarde. No porque la tarjeta otorgue ninguna autoridad, sino porque evita tener que adivinar.

Lo que deberías dejar

Tres cosas, juntas.

  1. I

    ### La tarjeta

    Las propias entradas, por así decirlo, escritas de tu puño y letra.

  2. II

    ### La nota

    Palabras claras: qué es esto, qué hay que hacer primero y a quién hay que llamar.

  3. III

    ### La contraseña

    Guardada por una persona o un profesional de confianza, separada de la tarjeta.

Deja una lista,
no un acertijo.