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Acceso durante una semana, no para siempre.

La situación

Compartir es fácil. Revocarlo no.

Una hospitalización, un viaje largo, una gripe fuerte: las facturas siguen llegando, un negocio sigue funcionando y un arrendador espera una respuesta. Alguien tiene que poder actuar.

Compartir los datos de acceso es un camino de una sola dirección. Una vez pronunciados en voz alta, ya están fuera; una contraseña no puedes recuperarla, solo cambiarla. Y cambiarla después es una tarea que no llegarás a hacer.

Una tarjeta es más adecuada para un acceso temporal, porque es un objeto. Puedes entregarla y recuperarla, y sabes si la tienes.

Una posibilidad

Una tarjeta para esta ocasión.

  1. I

    ### Crea una bóveda con contenido limitado

    No toda tu colección. Solo lo que esa persona necesita esta semana: la cuenta de la compañía eléctrica, la caja de la tienda, la farmacia.

  2. II

    ### Entrega una tarjeta

    Dale la tarjeta a esa persona en mano. Comunícale la contraseña por separado, y solo cuando la necesite.

  3. III

    ### Recupera la tarjeta

    Cuando todo haya terminado, recupera la tarjeta y descríbela con otra cosa. La bóveda anterior desaparece.

  4. IV

    ### Cambia lo que era importante

    Aun así, cambia después los datos de acceso realmente sensibles. Esto se aplica a cualquier tipo de cesión.

Presta el objeto,
no tu memoria.