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Abre el cajón una vez al año.

Por qué merece la pena

Siempre se debe al abandono.

Las tarjetas no se desgastan de forma apreciable. Lo que se deteriora con el tiempo es la correspondencia entre lo que has guardado y lo que sigue siendo válido: una cuenta cerrada, una frase sustituida, un código cambiado después de una mudanza.

La otra vulnerabilidad que aparece poco a poco es la memoria. Puede que ya no recuerdes del todo una contraseña que no has introducido desde la primavera pasada.

Así que elige una fecha que no olvides, como un cumpleaños, el comienzo del año o el día del cambio de hora, y reserva una hora.

La rutina

Cuatro pasos, una vez al año.

  1. Localiza las tres

    Coge físicamente cada tarjeta. Descubrir que falta una copia en caso de emergencia es mucho peor que darte cuenta en marzo.

  2. Lee una

    Abre una tarjeta en tu smartphone e introduce de memoria la contraseña. Así compruebas la tarjeta, la aplicación y a ti mismo.

  3. Actualiza la bóveda

    Elimina lo que ya no necesites, añade lo nuevo y corrige lo que haya cambiado. Mantén la lista breve.

  4. Vuelve a escribir las tres

    Cada copia recibe la nueva bóveda y vuelve a su sitio. Anota la fecha en un lugar discreto.

Una hora al año
es todo el mantenimiento necesario.