El enfoque
No es una migración. Es una selección.
No existe ninguna función de importación. Puede parecer una limitación, pero sobre todo es un filtro: introducir una entrada a mano te obliga a decidir si merece ese minuto.
Empieza por el lugar donde guardas tus entradas hasta ahora: el gestor de contraseñas, el cuaderno, el sobre, la foto que llevas tanto tiempo queriendo borrar. Repasa la lista y marca solo aquello cuya pérdida todavía te molestaría dentro de un año.
A la mayoría le quedan al final entre cinco y quince entradas. Esa es la bóveda. Todo lo demás se queda donde estaba, y no pasa nada.
Una noche
En orden.
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I · Reunirlo todo
Pon delante de ti todo aquello donde guardes entradas. También las cosas que te den un poco de vergüenza.
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II · Elegir la contraseña
Elige una contraseña que puedas recordar antes de introducir cualquier otra cosa y practícala varias veces.
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III · Escribir la bóveda
Pon a cada entrada un nombre claro, como «Banca», «Copia de seguridad de la cartera» o «Bóveda de casa», e introduce el valor correspondiente. Después, cifra la bóveda y escríbela en una tarjeta.
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IV · Copiarla en tres tarjetas
Escribe la misma bóveda en cada tarjeta y lleva cada una al lugar que le corresponde.
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V · Poner orden
Borra la captura de pantalla. Tritura el papel. Vacía la aplicación de notas. Este paso es la verdadera mejora.
Quince entradas,
una noche, tres tarjetas.