La situación
Compartir es fácil. Revocarlo no.
Una hospitalización, un viaje largo, una gripe fuerte: las facturas siguen llegando, un negocio sigue funcionando y un arrendador espera una respuesta. Alguien tiene que poder actuar.
Compartir los datos de acceso es un camino de una sola dirección. Una vez pronunciados en voz alta, ya están fuera; una contraseña no puedes recuperarla, solo cambiarla. Y cambiarla después es una tarea que no llegarás a hacer.
Una tarjeta es más adecuada para un acceso temporal, porque es un objeto. Puedes entregarla y recuperarla, y sabes si la tienes.
Una posibilidad
Una tarjeta para esta ocasión.
-
I
### Crea una bóveda con contenido limitado
No toda tu colección. Solo lo que esa persona necesita esta semana: la cuenta de la compañía eléctrica, la caja de la tienda, la farmacia.
-
II
### Entrega una tarjeta
Dale la tarjeta a esa persona en mano. Comunícale la contraseña por separado, y solo cuando la necesite.
-
III
### Recupera la tarjeta
Cuando todo haya terminado, recupera la tarjeta y descríbela con otra cosa. La bóveda anterior desaparece.
-
IV
### Cambia lo que era importante
Aun así, cambia después los datos de acceso realmente sensibles. Esto se aplica a cualquier tipo de cesión.
Presta el objeto,
no tu memoria.