El punto de vista
Quedarnos fuera de la ecuación.
Las empresas cambian. Se compran, reciben financiación, sufren presiones, se gestionan mal y, en ocasiones, no son honestas. Cualquier promesa que hagamos sobre nuestro comportamiento vale menos que una solución en la que nuestro comportamiento no importe.
Por eso no hay nada en nuestro poder. No hay ninguna cuenta, ninguna bóveda de nuestro lado, ninguna copia de tu contraseña ni ningún registro de lo que has escrito o de cuándo lo has hecho. No porque prometamos borrarlo, sino porque nunca nos llega.
La incómoda consecuencia es que no podemos salvarte. Si olvidas tu contraseña, no tenemos nada que podamos desbloquear. Nos parece un intercambio honesto.
Lo que no tenemos
La lista breve.
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I · Tu contraseña
Nunca se transmite ni se almacena. Existe en tu memoria y, durante un breve periodo, en la memoria de trabajo de tu smartphone.
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II · Tu bóveda
El contenido cifrado se encuentra en la tarjeta. No tenemos ninguna copia que pudiéramos entregar a nadie.
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III · Tu identidad
No hay registro, así que tampoco existe una lista de clientes con sus tarjetas asociadas.
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IV · Una puerta trasera
No existe ninguna vía de recuperación que pase por nosotros, ni para ti ni para nadie más.
No hace falta confiar.
De eso se trata.