Sí
Lo que merece la pena anotar.
Qué tienen en común: son irremplazables, se necesitan pocas veces y perderlos sería una catástrofe.
I. Frases de recuperación y claves
Frases semilla, copias de seguridad de billeteras de hardware, claves de cifrado. Para eso no existe ninguna línea de atención al cliente.
II. Contraseñas maestras
La contraseña que abre tu gestor de contraseñas, tu dispositivo de almacenamiento o tu archivo.
III. Códigos para accesos físicos
Para la caja fuerte, el sistema de alarma, el almacén o el edificio. Números que, de otro modo, anotarías en una pared.
IV. Códigos de respaldo para la autenticación de dos factores
Los códigos de un solo uso que guardaste en algún momento y que no has vuelto a consultar.
V. Dónde está algo
No los documentos en sí, sino la nota que indica qué banco, qué carpeta o qué cajón.
No
Lo que no debe guardarse ahí.
I. Datos de acceso para el día a día
Cientos de contraseñas de sitios web que utilizas cada semana deben estar en un gestor de contraseñas. Reescribir una tarjeta por las credenciales de una tienda online es absurdo.
II. Todo lo que cambias con frecuencia
Si cambia cada mes, la tarjeta estará siempre desactualizada. Guarda la contraseña maestra, no los datos de acceso que cambian constantemente.
III. Archivos
Una bóveda contiene nombres y entradas en forma de texto. Los documentos, las fotos y las claves en formato de archivo deben guardarse en un almacenamiento cifrado.
IV. Entradas de otras personas
Si guardas los datos de acceso de un compañero o de un cliente, asumes la responsabilidad. Normalmente no merece la pena.
Las listas breves
siguen estando actualizadas.